Elisabet. Luchando contra viento y marea | Red Lactancia Artificial
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Elisabet. Luchando contra viento y marea

Dicen que a veces la mejor victoria es una retirada a tiempo. La lucha que llevó Elisabet por establecer y mantener la lactancia materna fue más allá de los cables y pitidos de la UCI, de una cesárea de urgencia, de una operación de corazón. Sin embargo, el verdadero alivio lo encuentra cuando decide dejar de luchar.

 

Antes de quedarme embarazada, estaba convencida de dar el pecho. Y encima era la típica metomentodo que criticaba a aquellas mujeres que, sin yo saber sus motivos, decidían dar biberón, pero…. arrieros somos, que en el camino nos encontraremos: ahora he sido yo la que, por circunstancias, ¡he decidido la lactancia artificial en lugar de la materna!

 

Mi hijo nació en diciembre de 2017, e inmediatamente quedó ingresado en la UCI de neonatología porque durante el embarazo le detectaron una cardiopatía que tenía que ser operada a sus pocos días de vida. Para rizar el rizo, tuve una cesárea de urgencia: nada más nacer se lo llevaron y no lo volví a ver hasta pasadas 24 horas.
Durante ese tiempo me dediqué a sacarme leche con la máquina infernal de Medela, lo hacía a conciencia pero la cantidad era irrisoria, cosa que me frustraba mucho. La lactancia a demanda no era posible porque le alimentaban con sonda, por no decir que era MUY DIFÍCIL estar las 24 horas en la UCI, rodeada de máquinas, pitidos, enfermeras, otros niños ingresados…. era imposible estar tranquila.

 

A pesar de todo yo estaba emperrada en dar el pecho, así que, con ayuda de una enfermera (un amor de mujer, me ayudó mucho y le estoy muy agradecida), intenté la LM cuando mi hijo tenía cuatro días de vida. Ahí empezaron los problemas: se agarraba bien pero no tenía la fuerza suficiente para succionar todo lo que necesitaba, no tenía suficiente cantidad y como no podía perder peso para que la operación no fuera peligrosa, le suplementaban con mi leche a través de sonda (la poca que había conseguido sacarme después de estar una hora ordeñándome). Tras la operación y hasta que le dieron el alta intenté seguir con la LM, pero como no podía ser a demanda le seguían dando suplementos de leche artificial con biberón.

 

Una vez en casa, y ya algo desanimada con la LM (no tenía suficiente leche para él), quise intentar la lactancia mixta porque tirar la toalla sin haber probado otras opciones no entraba en mi cabeza. Esos días de LMixta no fueron buenos ni para mi ni para mi hijo: seguía cansándose muchísimo al succionar (normal, al estar operado del corazón), no sacaba suficiente leche y lloraba todo el día porque tenía hambre. Me entraba ansiedad cuando me pedía teta porque me estresaba mucho no saber cuánto había tomado y sólo descansaba por la noche, que le daba biberón y sabía que se había saciado. Cuando me di cuenta que la experiencia estaba resultando horrorosa, que no disfrutaba de estar con mi hijo y que temblaba cada vez que me desabrochaba el sujetador, supe que tenía que cambiar pero la culpabilidad de pasar de la LM a la LA me carcomía, así que hablé con otras madres para que me dieran su opinión y todas coincidieron en lo mismo: la lactancia buena es aquella que se disfruta, dar a tu hijo LA en lugar de LM no es de ser peor madre, el vínculo ya se ha creado, lo de las defensas depende del niño… (hago un inciso: yo nunca tomé pecho, y mi salud de pequeña era buenísima).

 

Mi marido, familia y personal médico también me dieron su apoyo y no me juzgaron por pasar a dar biberones y les estoy muy agradecida, porque me habría hundido mucho si hubiera pasado lo contrario. ¡Cuando di el paso sentí un alivio tan enorme! Ojalá no hubiera dudado tanto pero tenía una idea tan preconcebida de cómo tenía que ser la lactancia de mi hijo, que no me di cuenta que cuando la LM no puede ser, no puede ser, y no hace falta luchar contra los elementos.

 

Mi hijo crece sano y feliz, tengo un vínculo enorme e irrompible con él y estoy disfrutando muchísimo de todo lo que implica la maternidad. Si tengo un segundo hijo, no sé si optaré por la LM, lo que sí sé es que no me torturaré tanto, y que estaré abierta a todas las opciones de crianza.

 

Damos las gracias a Elisabet por su valentía. Rogamos que los comentarios se ciñan al tema, que es su experiencia. Los comentarios que hablen de otras cosas o que sean irrespetuosos serán borrados.

 

¿Quieres ser la siguiente? Explícanos tu historia y la publicaremos. Escribe a redlactanciaartificial@gmail.com

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1Comment
  • Mujeres del siglo 21
    Posted at 18:51h, 12 febrero Responder

    No sabes qué identificada me he sentido! Gracias por compartir tu experiencia! Ojalá lo hubiera leído antes. Así me hubiera sentido menos culpable.

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